Jul
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Tomar el sol con inteligencia una llamada al sentido comun


El verano ya está aquí y, como cada año, es obligado hablar sobre la exposición al sol, con sus riesgos, pero también con sus beneficios.

Como la mayoría de seres vivos, los humanos necesitamos el sol para cumplir con nuestras funciones biológicas y llevar a cabo procesos químicos indispensables para la salud, como la absorción de la vitamina D. Posiblemente esta sea la razón por la que la evolución nos ha adaptado a la radiación sola. Varias hipótesis apuntan que la piel de las personas que habitaban en las regiones del planeta con bajos niveles de insolación se aclaró, con el fin de absorber mejor la radiación solar, ya que esta era una necesidad vital.

Sin embargo, tomar el sol o, mejor dicho, estar expuesto a los rayos solares no es siempre saludable. Todos los extremos son malos, está claro. Actualmente, influenciados por las advertencias de las autoridades sanitarias (absolutamente necesarias, cabe reconocer) y de la publicidad, nos puede resultar difícil tomar sol de forma saludable dado el miedo ante la potencial amenaza de cáncer de piel o melanoma. ¿Cómo hemos llegado, pues, a este punto?

 

Sin duda, la precaución es siempre el principio más recomendable en cualquier caso. No obstante, algunas personas sufren miedos irracionales que no les benefician. Mientras unos se tuestan al sol horas y horas sin ningún tipo de protección, otros deciden rehuir el sol por completo y, cuando lo toman, se embadurnan de arriba a abajo con cremas de protección solar. Y es que recibimos tanta información sobre este y otros temas, que a veces olvidamos el sentido común. Lo que no es sano, ni recomendable, es pasar de estar ocho horas diarias bajo la luz de una bombilla, a pasar otras ocho en la playa, bajo la luz del sol.

 

Así pues, los dermatólogos aconsejan una adaptación progresiva a los rayos solares y moderación en las tomas de sol veraniegas. Una exposición al sol más frecuente durante todo el año sería una buena forma de preparar la piel y de activar las células productoras de melanina. Esto se traduce en aumentar el contacto con el sol durante los meses de otoño e invierno y evitar los “atracones” de sol durante el verano, con una exposición más constante, pero menos incisiva. Una exposición responsable, en definitiva.

Aquí van algunos consejos prácticos para tomar el sol con inteligencia durante el verano:

·         Evita exponerte al sol durante las horas centrales del día (de 12 a 17 h horas).

·         Cúbrete la cabeza con un sombrero o gorra.

·         Utiliza gafas de sol homologadas que filtren, como mínimo, el 90 % de la radiación ultravioleta.

·         Utiliza productos de protección solar adecuados a tu edad, tipo de piel y zona corporal.

·         Protege especialmente a los niños, ya que son más sensibles a los rayos solares.

·         En caso de tomar medicación, comprueba que esta no aumente la sensibilidad cutánea a la radiación ultravioleta.

·         No olvides que en la montaña se deben seguir los mismos consejos para protegerse del sol, ya que el riesgo de quemaduras solares se aumenta con la altura.

Fuentes y más información:

Ministerio de sanidad de España (Recomendaciones para el periodo estival)

Imagen: Pinterest

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