Nov
25
Cinco consejos para hacer de tu lugar de trabajo un espacio saludable.


Según las consultas realizadas a trabajadores, en una clasificación de condiciones laborales satisfactorias, las preferencias se centran en aspectos como: obtener un salario justo, tener un horario razonable que permita conciliar la vida personal y el trabajo, estar cubiertos por un plan de prevención de riesgos laborales, disponer de servicios adicionales (médico, psicólogo e incluso gimnasio) y trabajar en un espacio físico limpio, sano y confortable.

Los expertos en recursos humanos y los trabajadores tienen claro que una empresa saludable es aquella que cuenta con empleados felices y satisfechos de acudir a su puesto de trabajo. Y es que el sitio donde trabajamos, y en el que nos pasamos la mayor parte del día, tiene mucho que ver con nuestro estado de salud. Lo que sucede es que a menudo no le damos la importancia que se merece.

Puede que no podamos decidir sobre el horario de las reuniones, nuestro salario o las horas que nos pasamos sentados frente a la pantalla de ordenador. No obstante, sí podemos convertir la oficina en un espacio más saludable y hacer de nuestra actividad un tiempo agradable si introducimos pequeños cambios que se conviertan en hábitos que nos ayuden a ganar bienestar. Aquí te proponemos algunas ideas para poner estos cambios en práctica en tu puesto de trabajo:

1) Respira aire limpio y renovado.

Los aires acondicionados nos permiten no pasar frío ni calor, pero también van viciando el ambiente de la oficina hasta convertirlo en un foco de alergias provocadas por ácaros del polvo y otras partículas en suspensión. Un estudio de la Universidad de Harvard afirma que ventilar bien la oficina repercute en un mejor nivel de rendimiento entre los empleados. Así que, abre las ventanas, ¡y que corra el aire!

2) Trabaja con luz natural.

Un estudio llevado a cabo por la Universidad de Northwestern de Chicago demuestra que las personas que disponen de ventanas en su oficina y que, por lo tanto, trabajan expuestas a la luz solar presentan un mejor estado de salud, son más activas y logran dormir mejor, en comparación con aquellas que trabajan en oficinas con luz artificial. Es decir, trabajar en un espacio con luz natural disminuye el nivel de estrés y nos llena de energía.

3) Realiza pausas activas cada 30 minutos.

Si trabajas en una oficina, o estás sentado la mayor parte del tiempo, es muy probable que pases tres cuartos del día en reposo, lo que te convierte en una persona con un nivel de actividad sedentaria. Esto favorece el aumento de peso y la aparición de las enfermedades asociadas, la mala circulación y un mayor riesgo cardiovascular. Para evitar todo esto, te proponemos que hagas una pausa activa cada 30 minutos. Camina, mueve brazos y piernas y, si puedes, sal a dar un paseo, ya sea durante las pausas del trabajo o tras tu jornada laboral. Un simple paseo de 10 minutos, tres veces al día, mantendrá el metabolismo en marcha.

4) Pica algo sano entre horas.

Para esos momentos en los que necesitamos picar algo entre horas, lo más adecuado es traer de casa fruta fresca, frutos secos, un yogur líquido o un bocadillo de pan integral, algo de verdura y proteína baja en grasas (como jamón de york, pavo, atún o queso). Afortunadamente, algunas empresas, aunque de momento son la minoría, han advertido que mantener una dieta sana y equilibrada ejerce un efecto positivo en la salud e incluso en la actitud de sus trabajadores, y por ello han colocado máquinas expendedoras con ofertas más saludables que las típicas galletas de chocolate o los aperitivos de bolsa.

5) Bebe menos café y más agua o infusiones.

Si perteneces al numeroso club de los que profesan que “no soy persona hasta que me tomo un café” y bebes más de tres cafés diarios, quizá deberías plantearte si descansas lo suficiente o bien tienes algún desequilibrio metabólico. Algunos acuden a las máquinas expendedoras de café como si esta fuese una plataforma de salvación, pero no deberían olvidar que no siempre es la mejor bebida para rendir en el trabajo, ¡ni mucho menos! Aparte del agua, existen centenares de tés e infusiones que te ayudan a estar hidratado y a calmar la ansiedad. Bebe agua con asiduidad y llévate unas bolsitas de tu té preferido al trabajo. Hidratarte adecuadamente te ayudará a rendir mejor y hará que tu nivel de concentración se mantenga durante más tiempo. Además, estar bien hidratado es esencial para eliminar las toxinas del organismo.

Imagen: Pinterest

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