Ago
29
Cinco razones de peso para poner el cuerpo en marcha tras el verano


Tras el periodo vacacional vemos como los efectos de unos hábitos relajados pueden convertirse en unos kilos de más. Si a eso le sumamos el regreso a la rutina y el comienzo del curso escolar de nuestros hijos puede que nos sintamos agobiados, sin tiempo ni ganas para encontrar un hueco en nuestras agendas para el ejercicio. No obstante, existen muchos motivos que nos invitan a superar la inercia de una vida sedentaria y plantearnos un plan de ejercicio semanal. Aquí tienes cinco ideas de mucho peso.

  1. El corazón, sano y en forma. El sedentarismo está estrechamente relacionado con las enfermedades del corazón. Si no nos movemos, la ratio entre grasa y tejidos aumenta, por lo que también aumenta el riesgo de sufrir enfermedades cardiovasculares y metabólicas. El ejercicio minimiza estos riesgos.
  2. La mente, en calma. Practicar ejercicio moderado de forma habitual regula la producción de las principales sustancias químicas del cerebro (la serotonina y la dopamina), que se relacionan con el estado de ánimo. Asimismo, puede ayudar a aliviar los síntomas de depresión.
  3. Más energía y menos cansancio. Aunque suene paradójico, hacer ejercicio es un efectivo antídoto contra el cansancio, puesto que durante la práctica nuestra mente “desconecta” de los problemas y logra que disminuyan las tensiones. Cuando practicamos ejercicio, nuestro motor interno también se pone en marcha. 
  4. Ayuda a soltar lastre. Si se acompaña de una alimentación equilibrada, hacer ejercicio ayuda a quemar las reservas de grasa y a sentirse más ligero. Además, cuando nos ejercitamos con asiduidad, entrenamos el cuerpo para deshacerse con más eficacia de los residuos metabólicos.
  5. El cuerpo se estabiliza. Practicar ejercicio de forma regular y sin excesos tonifica el cuerpo y lo estabiliza a distintos niveles: reduce el riesgo de diabetes, atenúa los dolores articulares, mejora el estreñimiento, regula la tensión arterial, previene y reduce la osteoporosis y, al reducir el estrés, nos estabiliza también psicológicamente.

A otro nivel, más allá de lo físico, la práctica de ejercicio ayuda a reencontrarnos. Cuando nos ejercitamos solos (ya sea practicando ciclismo, running o senderismo), nos damos tiempo para estar a solas con nosotros mismos, a veces para reflexionar, para escuchar música o, simplemente, para observar el entorno. Por otro lado, también es agradable 2practicar una actividad deportiva acompañado, especialmente cuando hay amistad y no competitividad de por medio. La cuestión es empezar con la costumbre de hacer ejercicio, darle prioridad, cultivar el hábito y, con el tiempo, dejar que se convierta en imprescindible.

Fuentes y más información:

La ciencia de la salud (Planeta)

American Heart Association

Imagen: Pinterest

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