Set
30
Controla tus emociones para cuidar tu corazón.


¿Eres de los que cuando te enfadas pierdes los estribos o más bien te contienes?

Si eres de los que te pones de los nervios, deberías saber que quienes tienen la habilidad de controlar sus emociones, suelen gozar de una mayor salud cardiovascular. A este hecho se le denomina regulación emocional.

Es un error pensar que el corazón late siempre al mismo ritmo. De hecho, un corazón sano presenta una mutabilidad casi constante (la variabilidad cardiaca), que no es más que una respuesta fisiológica de ajuste. Esta capacidad nos permite adaptarnos a los cambios constantes que vivimos, como la alteración de la respiración, ya sea por causas físicas o por las emociones que sentimos.

Las emociones positivas facilitan la coherencia cardíaca. 

Si tuviéramos un electrocardiograma conectado a nuestro corazón las 24 horas del día, podríamos ver como la ansiedad, el miedo, la ira, la frustración o la desconfianza producen un ritmo cardíaco discontinuo, que dibuja un trazado irregular y con numerosos picos. Por el contrario, un estado de calma o emociones positivas como el aprecio, la gratitud o el amor, envían señales totalmente distintas, que dibujan un trazado elíptico y sin picos pronunciados.

Algunos científicos defienden que el “el corazón tiene cerebro”. Es decir, cuando reforzamos las emociones positivas y nuestras respuestas emocionales son eficientes, las dos derivadas de nuestro sistema nervioso autónomo funcionan al unísono, para que nuestro cuerpo trabaje en armonía, es decir, con un ritmo cardíaco coherente. Es lo que se conoce como coherencia cardíaca. 

Según esta teoría, una baja coherencia cardíaca puede predecir futuros problemas de salud cardiovascular. Nuestro corazón es nuestro principal centro organizador y está íntimamente relacionado con nuestras emociones. Algunas veces podemos dominarlas, pero otras son más difíciles de manejar y consiguen afectar a nuestro cuerpo.

La buena noticia es que si somos capaces de activar el circuito corazón-cerebro, poniendo en marcha estrategias adecuadas ante una situación emocionalmente intensa, estaremos ayudando a que nuestro corazón aprenda a adaptarse y funcione mejor.

Inteligencia emocional para tener las emociones bajo control 

La regulación emocional es una habilidad totalmente vinculada a la inteligencia emocional. Es la habilidad para regular las propias emociones, a la vez que crecemos intelectual y emocionalmente. La Sociedad Española de Cardiología indica que la formación y el entrenamiento en habilidades de inteligencia emocional deberían convertirse en un modo fundamental de promover la salud cardiovascular. Así pues, deberíamos aprender a controlar nuestras emociones para ganar en coherencia cardíaca. Y, ¿cómo se aprende a controlar las emociones?

Algunas de las técnicas que consiguen buenos resultados son el control de la respiración, el cultivo del silencio, la relajación y la meditación, el contacto con la naturaleza, distraerse (cambiando de pensamiento o actividad) y el establecimiento de un auto-diálogo amable, es decir, no ser demasiado estrictos con nosotros mismos.

Fuentes y más información:

http://www.madrimasd.org

Sociedad Española de Cardiología

 

 

 

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