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¿Los hábitos saludables cambian cuando nos enamoramos?


El amor puede llegar a ser una emoción perturbadora. Al principio se manifiesta con deseo y euforia, buscamos constantemente la compañía del otro y somos incapaces de ver sus defectos. Pero el arrebato amoroso, aparte de dejarnos en una feliz ensoñación, también influye en nuestros hábitos. Las investigaciones desvelan hasta qué punto el amor es responsable de cambios en la dieta, el ejercicio físico, el sueño o el hábito de fumar.

¿Enamorarse tiene alguna relación con la obesidad y el sobrepeso? Pues parece que sí. La Sociedad Española para el Estudio de la Obesidad (SEEDO) llevó a cabo una encuesta poblacional (Encuesta Eros), con el objetivo de conocer la influencia de las relaciones de pareja y su correspondencia con los hábitos y el peso corporal. En dicha encuesta participaron un total de 2.314 personas, mayoritariamente mujeres, de entre 31 y 40 años. Las conclusiones fueron reveladoras.

Nos cuidamos más cuando buscamos pareja y menos cuando “rompemos”.

Según los resultados de la encuesta, los cuidados hacia uno mismo aumentan al iniciar el proceso de buscar pareja, así como al principio de la relación. Los cuidados van a menos según la relación va consolidándose. Si la relación llega a romperse, el tema empeora. En lo relativo a la alimentación, al buscar pareja, casi la mitad de los encuestados afirmó tener la firme voluntad de seguir una dieta saludable, frente al 41 % que reconoció no cuidar sus hábitos dietéticos. Al cortar con la pareja, el 50 % afirmó que comía de forma más compulsiva, con una clara preferencia por los alimentos dulces frente a los salados. Otro dato curioso: se gana una media de cuatro kilos y medio desde el principio del romance hasta que la relación se consolida.

Fumamos más cuando nos quedamos sin pareja. Según afirman el 90 % de las encuestadas, sus hábitos tabáquicos se mantienen mientras la relación es estable. Sin embargo, al finalizarla, el 20 % reconoce fumar más de lo habitual.

El ejercicio físico es otro hábito que se ve afectado según el momento de la relación. Una tercera parte de la muestra afirmó practicar más deporte en el momento de buscar pareja, hábito que suele disminuir al afianzar la relación.

Finalmente, las horas de sueño también sufren un cambio según el momento de la relación amorosa. Casi un 20 % de quienes buscan de pareja reconocen dormir menos de lo habitual. Cuando la relación llega a su final, el insomnio aumenta. Más de la mitad de los encuestados en esa situación afirmó dormir sólo 5 horas diarias.

En este sentido, y con toda la información en la mano, es preciso ser conscientes de que las emociones, en este caso amorosas, tienen mucha influencia en la adquisición y el mantenimiento de unos hábitos saludables. Todos estos datos pueden servirnos para estar atentos y cuidarnos de manera adecuada, estemos o no enamorados.

Fuentes y más información:

Sociedad Española para el Estudio de la Obesidad (SEEDO)

Imagen: Pinterest

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