Jun
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Si quieres mejorar tu estado emocional y tu memoria, ¡escribe!


Practicar la escritura sirve para muchas cosas: para recordar, para ordenar pensamientos, para limitar pasiones, y también para estar en paz con uno mismo. En cierto modo, escribir es terapéutico y son muchos los escritores de renombre que empezaron a llenar páginas para liberarse de un trauma, de un estigma o de un pasado opresor.

Escribir, ya sea un poema, un cuento o un diario genera beneficios insospechados.

La escritura, como beneficio terapéutico, constituye un paradigma bastante reciente en el mundo de la investigación. El psicólogo James Pennebaker se propuso investigar acerca de los beneficios que se derivan de la escritura sobre experiencias molestas, estresantes o traumáticas. Este proceso es denominado autorevelación emocional, cuya esencia queda plasmada en el libro Writting to heal (Escribir para curar, 2004). El autor defiende que el simple hecho de expresar sobre el papel pensamientos y sentimientos de experiencias emocionalmente penosas acelera la recuperación del equilibrio emocional y sirve para mejorar varios indicadores de salud.

Unas cuantas líneas, cada día

Más recientemente, en el año 2010, un estudio publicado por la Universidad de La Laguna (Canarias) siguió los pasos de Pennebaker e investigó los efectos de la escritura sobre el bienestar psicológico y el estado de salud. El estudio se hizo con una cuarentena de mujeres que habían vivido diversas experiencias traumáticas y exploró los beneficios de escribir de forma repetida acerca de uno o distintos traumas.

Lo primero en constatarse fue que la escritura posee efectos casi inmediatos en el estado de ánimo, tanto positivos como negativos, aunque estos últimos iban disipándose sesión tras sesión, hasta el punto en que los sujetos iban mostrando un estado mental cada vez más positivo.

Con respecto a los marcadores de salud física y mental, parece que los mayores beneficios se obtienen cuando se escribe sobre un mismo trauma. Así, se obtuvieron mejoras en la sintomatología del estrés postraumático y en la salud física en general.

No obstante, los beneficios no finalizan únicamente con el hecho de escribir. Hacerlo a mano, y no mediante una máquina, también es ventajoso para el cerebro.

Si es de tu puño y letra, tanto mejor para tu cerebro. 

Se ha investigado ampliamente sobre las consecuencias, sobre todo en relación a la memoria a corto plazo, que derivan del hecho de no escribir nunca a mano. En los Estados Unidos hay generaciones de niños que apenas han usado el bolígrafo y las consecuencias sobre su memoria son más que evidentes.

Un gran defensor de la práctica caligráfica es el economista y grafólogo Joaquim Valls. Valls piensa que reeducar la letra, equivale a reeducar el inconsciente y que el rediseño de la letra está asociado al progreso de la inteligencia emocional.

Su método se basa en el desarrollo de la inteligencia emocional y la construcción de una psicología positiva a través de la mejora de la escritura. Si nos paramos a pensar, saber escribir a mano es tan importante como sumar sin calculadora o aprenderse de memoria los números teléfono. A pesar de que tenemos máquinas que lo hacen por nosotros, escribir a mano sigue siendo muy útil para mantener el cerebro en forma.

Fuentes y más información:

www.scielo.org.co/pdf/rups/v9n2/v9n2a11

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