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¿Unos kilos de más pueden ser garantía de salud?


Una mujer de mediana edad acude al médico de cabecera para consultar algo. Una vez tratado el tema que le preocupa, el médico la pesa y le aconseja hacer dieta para eliminar algunos kilos y así prevenir enfermedades cardiovasculares, diabetes u otros trastornos asociados al sobrepeso.

Lo que el médico quizá no sepa es si la mujer es activa o sedentaria, si come de forma equilibrada o si siempre ha sido así y se siente a gusto con su figura, ya que, a menudo, tener o no una buena salud reside también en estos factores, más que en el peso.

Es cierto que el sobrepeso y, más aún la obesidad, conllevan un riesgo para la salud. En general conviene adelgazar y a esta idea se suma el patrón estético vigente, que impone cuerpos delgados y “libres de grasa”. Sin embargo, son cada vez más las investigaciones que afirman que tener algunos kilos de más es perfectamente compatible con el hecho de gozar de una buena salud y que incluso contribuye a conservarla.

Entonces, ¿se puede tener sobrepeso y estar sano y en forma?

Todo parece indicar que sí es posible. Algunos estudios  muestran que personas con un sobrepeso leve, que llevan un estilo de vida saludable y que gozan de un buen un perfil metabólico, no muestran mayor riesgo cardiovascular que las personas con un peso normal. En concreto, la mitad de las personas con sobrepeso analizadas en un estudio epidemiológico, a las que se les hizo un seguimiento durante más de seis años, mantuvieron los niveles de colesterol, triglicéridos, glucosa y presión arterial dentro de los parámetros saludables.

Por otro lado, el estudio evidenció que otras personas con idénticos niveles de grasa corporal presentaban perfiles metabólicos muy diferentes, lo que induce a pensar que el riesgo de contraer enfermedades de tipo metabólico tiene que ver con otros aspectos.

¿Dónde está la grasa? La distribución puede ser más importante que la cantidad.

Los expertos nos dicen que cuando hablamos de riesgo cardiovascular la ubicación del tejido graso es más determinante que la cantidad. Así, hay personas con un índice de grasa corporal considerado normal, pero que tienen la grasa acumulada en el abdomen, en los llamados michelines. Este hecho aumenta la posibilidad de tener grasa visceral abdominal en el hígado, por ejemplo, hecho que causaría desequilibrios metabólicos. Estos, a su vez, implican mayor probabilidad de sufrir hiperlipidemias, en comparación con quienes tienen la grasa acumulada en las nalgas o piernas.

Según estos datos, los riesgos asociados al sobrepeso no siempre son tan determinantes como nos habían explicado. Hay que medirse más la cintura y subirse menos a la báscula para asegurarnos de que el perímetro abdominal no se esté disparando.

En contra de lo comúnmente establecido, las personas que poseen un peso corporal algo elevado, pero que cuidan su dieta y practican ejercicio regularmente, pueden estar perfectamente sanas. En consecuencia, centrarse sólo en el control de peso como único indicador no es la mejor forma de protegerse contra la gran variedad de problemas de salud que pueden surgir.

El estilo de vida y los hábitos saludables son fundamentales para valorar la salud en su conjunto.

Fuentes y más información:

The Obese Without Cardiometabolic Risk Factor

Association of All-Cause Mortality With Overweight and Obesity Using Standard Body Mass Index

(JAMA The Journal of the American Medical Association)

Imagen: Photl

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